¿Cómo se hace un robot consciente?

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Probablemente hayas escuchado acerca del pensamiento consciente y el pensamiento subconsciente, pero los humanos de hecho poseen tres niveles de conciencia, sugiere una nueva revisión, y este concepto podría ayudar a los científicos a desarrollar inteligencia artificial verdaderamente consciente (IA) algún día.

Aunque la tecnología de inteligencia artificial ha avanzado a un ritmo rápido, de muchas maneras, las computadoras todavía no alcanzan el rendimiento humano.

"La conciencia humana no se trata solo de reconocer patrones y calcular números rápidamente", dijo el coautor de la revisión Hakwan Lau, neurocientífico de la Universidad de California, Los Ángeles. "Descubrir cómo cerrar la brecha entre la inteligencia humana y la artificial sería el santo grial". [Super-Intelligent Machines: 7 Robotic Futures]

Para abordar la controvertida cuestión de si las computadoras pueden alguna vez desarrollar la conciencia, los investigadores primero buscaron explorar cómo surge la conciencia en el cerebro humano. Al hacerlo, esbozaron tres niveles clave de conciencia.

Estos tres niveles podrían servir como una hoja de ruta para diseñar IA verdaderamente consciente. "Si quieres hacer que tus robots sean conscientes, esto es lo que sugerimos que pienses", Lau dijo a Live Science.

El primero es el nivel C0. Este nivel de conciencia se refiere a las operaciones inconscientes que tienen lugar en el cerebro humano, como el reconocimiento de la cara y el habla, según la revisión. La mayoría de los cálculos realizados por el cerebro humano tienen lugar en este nivel, dijeron los investigadores, en otras palabras, las personas no están al tanto de estos cálculos.

A pesar de los recientes avances en la tecnología de IA, las máquinas todavía funcionan en su mayoría en este nivel de conciencia, dijeron los investigadores.

Por ejemplo, los sistemas de IA conocidos como "redes neuronales convolucionales" ahora pueden llevar a cabo muchos cálculos C0 humanos, incluido el reconocimiento facial.

El siguiente nivel de conciencia, C1, implica la capacidad de tomar decisiones después de recurrir a un amplio repertorio de pensamientos y considerar múltiples posibilidades. Los investigadores sugirieron que esta capacidad de pensamiento, o tren de pensamientos, de dominar temporalmente la mente evolucionó para ayudar a guiar una amplia variedad de conductas.

C1 se ve tanto en bebés humanos como en animales. Por ejemplo, los científicos observaron que los elefantes sedientos saben cómo localizar y moverse directamente hacia el pozo de agua más cercano, incluso si se encuentra a 30 millas (50 kilómetros) de distancia. Tal toma de decisiones requiere una arquitectura sofisticada de circuitos neuronales para reunir información del entorno y de la memoria, seleccionar la mejor opción entre un conjunto de opciones disponibles, apegarse a esta decisión en el tiempo y coordinar una variedad de operaciones, como navegar por el terreno para lograr ese objetivo.

En humanos y otros primates, la corteza prefrontal del cerebro sirve como un centro central para el procesamiento de la información, donde tienen lugar muchas de las acciones descritas en la conciencia C1. Al analizar los circuitos neuronales en esta parte del cerebro, los científicos podrían derivar los principios computacionales subyacentes a su operación "y codificarlos en las computadoras", dijo Lau.

El nivel final, C2, implica "metacognición" o la capacidad de monitorear los propios pensamientos y cálculos, en otras palabras, la capacidad de ser consciente de sí mismo. La conciencia de nivel C2 da como resultado sentimientos subjetivos de certidumbre o error, que ayudan a las personas a realizar errores y corregirlos. La autoconciencia también ayuda a las personas a descubrir lo que saben y lo que no saben, lo que lleva a la curiosidad, un mecanismo que impulsa a las personas a descubrir más acerca de lo que saben poco o nada al respecto.

Los científicos notaron que algunos robots han logrado aspectos de C2, ya que pueden monitorear su progreso para aprender a resolver problemas. Los investigadores observaron que los estudios de imágenes de resonancia magnética (IRM) de los seres humanos vinculan la metacognición con la corteza prefrontal.

Con todo, los investigadores sugirieron que la conciencia humana puede surgir de un conjunto de cálculos específicos. "Una vez que podemos deletrear en términos computacionales cuáles pueden ser las diferencias en los seres humanos entre la conciencia y la inconsciencia, codificar eso en las computadoras puede no ser tan difícil", dijo Lau.

Los científicos detallaron esta investigación en la edición del 27 de octubre de la revista Science.

Publicado originalmente en Live Science.

        

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