Calienta media taza de agua o zumo, sin dejar que llegue a hervir, e incorpora el sobre de gelatina junto con el azúcar. Remueve hasta que quede completamente disuelto.
Incorpora la taza y media de líquido frío que queda y mezcla bien. Si lo deseas, coloca trozos de fruta en el fondo de los moldes antes de verter la mezcla.
Reparte la mezcla en moldes individuales o en un molde grande, y deja en la nevera un mínimo de 3 a 4 horas hasta que quede firme. ¡Ya está lista para disfrutar!
💡 Truco: para una gelatina más firme, usa algo menos de líquido. Para una textura más suave, añade un poco más.